La
vieja loba Cristina es… ¡Justiciera pro derechos!
la
más leal mediadora, de los que no tienen techos.
Siempre
tan profesional y seria, sabe bien aconsejar;
goza
de gran experiencia y, eso, ya es para confiar.
Por
sus dotes efectivas de empatía y comunicación,
sabe
escuchar y arbitrar, en cualquier negociación.
Muchos
años trabajando, en el sector inmobiliario,
le
hicieron conocer los miedos y deseos, a
diario.
Y,
ya harta de tantos buitres y demás especuladores,
decidió
ser autónoma y luchar por los compradores.
Incansable
curranta, con su cámara a mano siempre,
se
hizo agente intermediaria, en un mes de diciembre.
Ayudando
a los más pobres, a buscar un buen hogar,
comulga
con sus problemas y nunca se hace de rogar.
Ágil,
se pone en marcha y, con su olfato extraordinario,
localiza
los mejores inmuebles, del entorno animalario.
Negocia
con mano izquierda, con astucia e inteligencia;
domina
las redes y el márketing, con auténtica estrategia.
Conoce
bien el mercado y las normativas fisco-legales;
sabe
superar mil trabas, como las hipotecas y los avales.
Ella
misma sufrió en su carne, la usura de arrendadores
y,
con el paso de los años, solo buscó subsanar errores.
Su
instinto de supervivencia, le hicieron ser resiliente,
se
adaptó bien al entorno y, ahora, ayuda al sufriente.
Sus
clientes están encantados con esta loba eficiente:
es
honesta, persistente y sabe cuando enseñar el diente.
Defiende
sus intereses, como si fueran de su manada;
les
protege, cuida y mima, cual una familia adoptada.
Sin
necesidad de pelear ni de buscar enfrentamientos,
consigue
sus objetivos, con diplomacia y argumentos.
Cristina
se siente bien, en su piel y con su universo;
obra
con corazón, alejando a cualquier ser perverso.
<<Haciendo
las cosas bien, con eficacia y sentimientos.
siempre
habrá un “quo pro quo” y, así, todos contentos…>>
©Vegalur







