martes, 20 de enero de 2026

Gélida Naturaleza


Nevada en Madrid, Enero de 2.009 


Los árboles se han desnudado, no lucen su verde vestido;
las flores se han marchitado, el gélido invierno ha venido.
La escarcha cubriendo tejados y suelo de nuestras calles 
y, el rocío, moja en penumbra las hojas de nuestros valles.

Noches oscuras, frio invernal.
Tardes sombrías, niebla infernal...

Comienzan las migraciones de especies por aire y mar,
pues buscan climas amables y el calor de otro lugar.
Mientras, en sus guaridas, roedores y osos hibernan;  
sumidos en gran sueño, se aletargan mientras que hiela.
 
La nieve extiende su manto entre montañas y sierras:
Paisajes irrepetibles y también de gran belleza.
Los niños y los mayores, disfrutan de la experiencia,
haciendo grandes muñecos, por recordar la vivencia.

Largas son ya las noches, la luz del día se acorta;
las tardes se hacen eternas, la galbana se soporta.
Guarecidos en nuestras casas, al calor de la familia,
vamos cogiendo reservas para graduar la energía.

Noches oscuras, frio invernal.
Tardes sombrías, hielo infernal...

El agua empapa de vida, la tierra de nuestros olivos;
bendita lluvia que alegra, las siembras y los cultivos.
Las trombas llenan pantanos, embalses, lagos y ríos,
cogiendo buenas reservas, para los meses de estíos.

Alegran los grises barrios, paraguas de mil colores
buscando vamos el sol, por cada uno de sus rincones.
Bufanda y guantes de lana, cubiertos hasta las cejas
vamos buscando el calor, refugiados bajo las tejas...

Noches oscuras, frio invernal.
Tardes sombrías, hielo infernal...
                                                                                                                     

        ©Vegalur
 

miércoles, 7 de enero de 2026

Una gata muy vital


La gatita Mary Nieves pronto cumplirá los noventa;

más, por espíritu y mente, no aparenta ni cuarenta.


Con carácter muy sociable, es enérgica y vitalista;

incansable parlanchina, pero anfitriona de revista.


No tuvo infancia alegre: pronto perdió a su madre,

y la criaron sus abuelos, a instancias de su padre:

 

Por “rojo” fue encarcelado, pasando años ausente:

y entre rejas escribía para poder distraer su mente.

 

Se refugió en la poesía para compensar su pena;

dedicándole sus versos a su esposa y a su “nena”.

 

Sin embargo al morir su amada, algo en él se torció;

la amargura lo volvió egoísta y de ser feliz se olvidó.

 

Mientras tanto, su linda hija, destacaba en el colegio,

más al cumplir los catorce, se truncó este privilegio.

 

La acogió su progenitor, que había vuelto a casarse:

con una astuta felina y quien solo buscaba lucrarse. 


Así nuestra blanca Nieves, se convirtió en cenicienta,

y vivió dos días de azúcar, frente a cinco de pimienta.


Fue otra criada en su casa y niñera de sus hermanos,

cocinera, planchadora y costurera con buenas manos.


Los años fueron pasando, con menos gloria que pena:

con trabajo y poco amor, pero con la barriga muy llena.


Al cumplir los veintiuno, fue cuando su suerte cambió:

apareció un guapo lince, que de atenciones la colmó.

 

No era rico, ni famoso, ni creció en familia de postín,

pero era honesto, galante, sincero y a ella le hizo tilín.

 

Se casaron de inmediato, formando un bonito hogar

y la felina comenzó a reír y a conjugar el verbo amar.

 

Eran tan dichosos, que la familia pronto aumentaron:

tuvieron dos monas mininas, que su alegría colmaron.


Esos miedos y neuras, que en un comienzo asomaron

con sacrificio, ayuda y cariño, con los años superaron.


Aparte de algunas espinas, vivieron tiempos de rosas,

y no dejaron de adorarse, por encima de otras cosas.


Pasaron sesenta años juntos y nuestra gata enviudó

y ahora vive de recuerdos, en la casa que compartió.


Haciendo de su capa un sayo, se adaptó a su realidad:

se divierte con su móvil y en el centro de tercera edad.


Con sus niet@s y bisnietos endulza un poco su vida;

se enorgullece y presume de ser una abuela querida.


Su energía sigue intacta y también su espontaneidad;

sus “achaques“ no le frenan, para ejercer su libertad.

 

<<En la vida, cada cual, carga con su propia mochila;

     el viaje será más ligero, si nuestro ánimo no nos vacila>>

 

©Vegalur

( Mi primera poesía del año y de corte autobiográfico )