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martes, 20 de enero de 2026

Gélida Naturaleza


Nevada en Madrid, Enero de 2.009 


Los árboles se han desnudado, no lucen su verde vestido;
las flores se han marchitado, el gélido invierno ha venido.
La escarcha cubriendo tejados y suelo de nuestras calles 
y, el rocío, moja en penumbra las hojas de nuestros valles.

Noches oscuras, frio invernal.
Tardes sombrías, niebla infernal...

Comienzan las migraciones de especies por aire y mar,
pues buscan climas amables y el calor de otro lugar.
Mientras, en sus guaridas, roedores y osos hibernan;  
sumidos en gran sueño, se aletargan mientras que hiela.
 
La nieve extiende su manto entre montañas y sierras:
Paisajes irrepetibles y también de gran belleza.
Los niños y los mayores, disfrutan de la experiencia,
haciendo grandes muñecos, por recordar la vivencia.

Largas son ya las noches, la luz del día se acorta;
las tardes se hacen eternas, la galbana se soporta.
Guarecidos en nuestras casas, al calor de la familia,
vamos cogiendo reservas para graduar la energía.

Noches oscuras, frio invernal.
Tardes sombrías, hielo infernal...

El agua empapa de vida, la tierra de nuestros olivos;
bendita lluvia que alegra, las siembras y los cultivos.
Las trombas llenan pantanos, embalses, lagos y ríos,
cogiendo buenas reservas, para los meses de estíos.

Alegran los grises barrios, paraguas de mil colores
buscando vamos el sol, por cada uno de sus rincones.
Bufanda y guantes de lana, cubiertos hasta las cejas
vamos buscando el calor, refugiados bajo las tejas...

Noches oscuras, frio invernal.
Tardes sombrías, hielo infernal...
                                                                                                                     

        ©Vegalur
 

jueves, 15 de octubre de 2015

Nostalgia otoñal



Fotografía de Mario Parés ( Parque del Retiro- Madrid - )


El nostálgico Don Otoño ya ha hecho su aparición,
a su antojo, como siempre, fastidiando nuestro letargo.
Atrás quedó el fiero estío con sus ardientes calores,
atrás quedaron los baños y las sombrillas de mil colores.

Ya tocaba, cierto es, moderación y alguna lluvia
para templar nuestros cuerpos, calmar nuestras almas y
aliviar nuestros campos del solanaz verano...
Abundan bellos matices en la verdura otoñal:
Ocres, amarillos, marrones y carmesí...
sinfonía de colores que ornan mi ventanal.
Los bosques lucen brillantes cuando es mojada su tierra,
húmedos los jardines, parques y madreselvas.
  
Todo queda impregnado de dulce melancolía,
paisajes mustios y lánguidos que invitan a la tristeza;
las hojas se balancean entre las ramas que lloran,
mecidas van por el viento que sopla con gran fiereza;
al suelo caen poco a poco vencidas por la apatía,
pisadas son abatidas desde la noche hasta el día.
Movimientos lentiformes, bostezos sin aspavientos
guarecidos en madrigueras , anuncian el largo invierno.
Sumidos en los hogares, los perezosos mortales,
prefieren la reflexión, mirando tras los cristales...

©Vegalur