Croaba sin parar, día y noche, una rana muy altiva*
quien,
siendo una renacuaja*, ya se tenía por
diva.
Vivía
en una laguna que apodaban "La adorable",
donde
todos la conocían por ser una insoportable.
Despreciaba
a sus iguales e invadía sus espacios;
y se creía la más bella: la diosa de los batracios*.
Miraba
a las demás ranitas por encima de sus ancas;
para ella eran todas feas y gordas hasta las
trancas*.
De bastantes admiradores se mofaba con cinismo*:
repudiaba* a los obesos y a gafotas con estrabismo*.
Cuando
algún mozo educado, le piropeaba a
su paso,
Jana
se inflaba cual globo, sin hacerle ningún caso.
De todos sus pretendientes destacó siempre Luciano
y, tal
era su entusiasmo, que le pidió a Jana su mano.
El
pobre no era agraciado y estaba un poco fornido*,
en
cambio era encantador, muy amable e instruido*.
Pero Jana
lo rechazó, burlándose de su noble oferta
y, además
de carcajearse, lo injurió* diciendo
presta:
Pero,
¿Tú que te has creído, infeliz y horrendo sapo?;
¿Crees
que voy a fijarme en alguien grueso y retaco?
En
vez de odiar a la rana por su trato y su desdén*,
siguió
adorando a la necia*, diciéndole a
todo amén.
...........................
Conoció
la rana un día a un cocodrilo súper-guapo,
con
los ojos amarillos y la sonrisa de un re-chulapo*.
Ella
cayó en su hechizo, pues era un seductor nato
y
prometiéndole la luna, él solo la veía en su plato.
La
arrogante se creyó toda su historia de amor falsa,
pues nadando en arrumacos*, ella estaba
en su salsa.
En
una quedada al sol, el cocodrilo invitó
a la sapilla;
proponía
un paseo en su lomo y besarla en la mejilla.
...........................
Así Jana
cayó en su trampa, pues ya estaba enamorada
y
cuando se disponía a saltar, él abrió su boca dentada.
Entregada
ya a su “coco”, creyendo en su faso idilio*,
no
le dio tiempo a llamar ni a gritar, pidiendo auxilio.
Más
acertó a pasar por allí, Luciano, su fiel galante*
quién,
logrando rescatarla, desenmascaró al farsante.
Le salvó de muerte segura y Jana asumió la obviedad*:
agradecida al bravo sapo, le prometió una oportunidad.
Lo
está conociendo ahora, pues aprendió bien la lección:
"La apariencia nada importa, si se tiene un buen corazón".
<<Ser
guapo es un don superfluo*, pues la
belleza exterior no dura;
la
que cuenta es la beldad* del alma,
pues esa siempre perdura>>.
©Vegalur
Diccionario de
significados
*altiva: Altanera, soberbia
*renacuajo/a: Pequeña (En el caso de los anfibios, fase de larva
o cría)
*batracio: Anfibio (Grupo de vertebrados como las ranas o
sapos)
*hasta las trancas (Expresión): Hasta el límite, hasta el máximo
*cinismo: Desvergüenza o
descaro en el mentir
*repudiar: Rechazar
*estrabismo: Defecto de los ojos, bizco
*fornido: Robusto, fuerte
*instruido: Culto, con formación
*injuriar: Insultar
*desdén: Menosprecio, indiferencia
*necia: Ignorante, boba
*chulapo: chulo
*arrumacos: Demostración de cariño, hecha con palabras o con gestos
*idilio: Relación amorosa, romántica e intensa
*galante: Atento, educado con el sexo opuesto
*obviedad: Evidencia
*superfluo: Inútil, vacío
*beldad: belleza, lindeza, hermosura